POR Bruno
04 may., 2026 • de lectura
Tras las polémicas designaciones de Nicolás Ramírez, Leandro Rey Hilfer será el encargado de impartir justicia en el Libertadores de América. Con Germán Delfino en el VAR, la Academia llega al sábado con la guardia alta: los antecedentes del juez con Racing exigen una actuación impoluta.
UN VOLANTAZO NECESARIO PERO BAJO SOSPECHA
La designación de Rey Hilfer corta la racha de Ramírez en los clásicos de Avellaneda, algo que ya era insostenible para la transparencia del fútbol argentino. Sin embargo, que sea su primera vez en un clásico de esta magnitud, y con el clima que se vive, lo pone en el centro de la escena antes de que pite el inicio.
En Sello Racing no olvidamos. Si bien sus números dirigiendo a la Academia son parejos (4 victorias, 3 empates y 3 derrotas), la memoria nos lleva a aquel duelo contra Boca donde, desde la cabina del VAR, Rey Hilfer ignoró agresiones directas de Villa y Barco contra Facundo Mura. Aquel día, la justicia brilló por su ausencia.
LOS NÚMEROS Y LA MEMORIA RECIENTE
Rey Hilfer ya sabe lo que es dirigir a la Academia de Costas en este Apertura: estuvo en el 0-0 ante Boca en la Bombonera, un partido sin brillo donde pasó desapercibido. Pero también tenemos en la retina aquel partido contra Newell's en 2025, donde su arbitraje fue perjudicial y terminó con la expulsión de Santiago Sosa.
Por el lado de los vecinos, los números son similares, aunque vienen de una derrota 2-1 ante Vélez con él en cancha, donde sufrieron una expulsión y un penal en contra. Esto, lejos de darnos tranquilidad, nos pone en alerta: el arbitraje argentino suele "compensar" errores pasados en los partidos más calientes.
SENTENCIA: QUE EL PROTAGONISTA SEA EL FÚTBOL
Recuperamos a nuestro lateral de Selección y el escenario es inmejorable para imponer condiciones. Sabemos que la vulnerabilidad del fondo de los vecinos es el punto donde debemos golpear con inteligencia. Por eso, exigimos una terna arbitral a la altura, que no le saque ritmo a la Academia y que permita que el fútbol fluya. Si el arbitraje es justo, la diferencia entre nuestro presente y sus dudas defensivas hará el resto.