Pecado de soberbia: Racing regaló el Clásico y ahora debe volver a las fuentes
Avellaneda • 3 min read

Pecado de soberbia: Racing regaló el Clásico y ahora debe volver a las fuentes

POR Bruno

04 may., 2026 • de lectura


Por: Sello Racing

El Clásico de Avellaneda no es un partido más; es, como dice Gustavo Costas, un campeonato aparte. Racing llegó al Libertadores de América con todo a favor: mejor presente, mejor plantel y una racha de nueve partidos sin conocer la derrota. Sin embargo, en el fútbol, la superioridad en los papeles hay que ratificarla en el pasto, y la Academia cometió el error más grave que se puede cometer en estos duelos: fue "tonto" y pecó de soberbia.


Un primer tiempo de dominio y un error imperdonable


Desde el arranque, el equipo de Costas buscó ser protagonista. Con un esquema que varió entre la presión alta y el juego interno, Racing fue superior. A los 34 minutos, el VAR llamó a Leandro Rey Hilfer por un penal claro. Era el momento de empezar ganando. Pero ocurrió lo insólito.

Adrián "Maravilla" Martínez, a quien le debemos tanto y a quien perdonamos casi todo por su entrega, cometió un acto que en un Clásico roza lo imperdonable: decidió picar el penal. En ese instante, Maravilla dejó de lado el escudo y el esfuerzo colectivo para pensar en su gloria personal. Rodrigo Rey ni siquiera tuvo que esforzarse; y el 0-0 se mantuvo. Un goleador de su talla debe saber que estos partidos se aseguran con el alma, no con lujos innecesarios.

Racing y una derrota que duele más de 3 puntos

Incidentes y un equipo que se fue desinflando


El clima estaba espeso. A los 44 minutos, el partido se detuvo porque hinchas locales rompieron la pared del banco de suplentes de Racing. Tras el descanso, la Academia volvió a avisar con un remate de Baltasar Rodríguez y una llegada de Maravilla que no pudo empujar, pero la eficacia de aquel equipo que "no perdonaba" ya no estaba.

Costas movió el banco. Entraron Duván Vergara y, más tarde, Matko Miljevic, quien volvía tras una semana envuelta en polémicas por un confuso episodio en Puerto Madero. Pero los cambios no surtieron efecto. Racing ya no era ese equipo que se esforzaba hasta el último segundo sin creerse más que nadie. Se volvió previsible y, lo que es peor, le dio vida a un rival que no había hecho méritos.


El golpe final y la deuda dirigencial


A los 35 minutos del segundo tiempo, Gabriel Ávalos apareció en el área chica y puso el 1-0 definitivo. Racing regaló el partido. Perdimos ante un equipo que solo tiene este triunfo para celebrar, mientras nosotros tenemos la Copa el martes.

Pero la autocrítica debe ir más allá del campo. Este plantel es una sombra del campeón de la Sudamericana 2024. La dirigencia gastó más de 25 millones de dólares en tres mercados de pases y, paradójicamente, el equipo es hoy altamente inferior al que recibió Costas. Hay jugadores que expresan ganas de irse y otros que parecen distraídos por problemas extrafutbolísticos.


Conclusión: Volver a las fuentes


La derrota duele porque Racing jugó mejor, pero el fútbol no sabe de merecimientos. Es hora de un replanteo profundo puertas adentro. Necesitamos recuperar la mentalidad de ese Racing que no daba nada por ganado y que se mataba por cada pelota.

Mientras otros festejan su única alegría del año, para nosotros este debe ser el comienzo del cambio. El martes hay revancha internacional y la única forma de salir adelante es volviendo a las fuentes: humildad, trabajo y respeto por la camiseta. Que este golpe sirva para entender que en Racing, nadie es más importante que el club.