POR Bruno
14 jul., 2026 • de lectura
El semillero de la mística
La espera terminó y el grito sagrado volvió a nacer desde las entrañas del Predio Tita Mattiussi para trasladarse al sur del Gran Buenos Aires.
Racing Club de Avellaneda se consagró campeón del Torneo Proyección tras vencer por 2-1 a River Plate en una final electrizante disputada en el estadio de Banfield.
La Academia rompió un maleficio histórico de 63 años sin vueltas olímpicas en la categoría, demostrando que el futuro institucional está blindado por el sentido de pertenencia.
Dominio, temple y desahogo
A los 29 minutos de la primera mitad, Fraga conectó un remate certero para inflar la red y desatar la primera alegría de la jornada para el Primer Grande.
La impotencia del rival y la estocada final
Antes de que terminara el primer tiempo, el adversario evidenció su frustración a través de dos agresiones violentas que derivaron en sendas expulsiones por parte del juez.
Primero fue un golpe sin pelota sobre Gonzalo Escudero y luego un codazo descalificador contra Mateo Martínez que dejó a River con nueve hombres en cancha.
A pesar de una desatención defensiva en el amanecer del complemento que significó el empate transitorio, el equipo de Chirola sabía que el destino estaba marcado.
Cerca del cierre del partido, Aguirre apareció con la estirpe de los que visten la celeste y blanca para sellar el 2-1 definitivo y desatar la fiesta.
La Guardia Imperial celebra el nacimiento de una nueva camada de campeones en el Cilindro de Avellaneda, ratificando la grandeza inagotable de nuestra historia.
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